Si deseas compartir alguna fotografía para su publicación en este Blog, puedes enviarla a:
lagredera@gmail.com

Nuestra Señora del Castillo
Patrona de Chillón (Ciudad Real)

Se encuentra su ermita ubicada en el interior de un recinto defensivo de origen presumiblemente musulmán y más tarde cristiano, encaramado sobre los riscos de la sierra de Cordoneros. Desde ese privilegiado mirador se divisan tierras de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

La imagen de la Virgen, que ha llegado hasta nuestros días bastante bien conservada, es una talla sedente de época tardomedieval. En base a esta datación, tenemos determinada la antigüedad de su culto, aunque no la razón de su presencia en el castillo. Para paliar este vacío documental nació la leyenda estereotipada que relata el hallazgo de la imagen por un pastor, oculta en una oquedad al pie de las murallas.

La ermita consta de una sola nave con cubierta de madera apoyada sobre arcos de diafragma apuntados. El presbiterio se cubre con una armadura de tradición mudéjar y está presidido por un retablo barroco tallado en madera y dorado. También se conservan otros dos retablos más pequeños: uno de estilo renacentista con dos tablas pintadas que representan a Santa Catalina y al Apóstol San Andrés;  otro de estilo barroco, sin dorar, flanqueado por dos estípites montadas de forma invertida.

Del glorioso pasado de este santuario, Fray Cayetano del Santísimo (1752-1786), Carmelita Descalzo natural de Chillón, dejó escrito lo siguiente: “En todos estos tiempos ha sido venerada, aun desde las partes más remotas, como son Méjico y el Perú, de donde han venido vestidos para la Virgen, lámparas, arañas, frontal de plata de martillo, mandándose retratar los devotos, como hoy se ve en los retratos de capitanes y caballeros”. Dan buena fe de ello las piezas de orfebrería relacionada con el culto a la Virgen conservadas en el museo parroquial. Informa el religioso sobre la existencia de dos Cofradías, así como de grandes viviendas en el recinto del castillo por ser un lugar muy concurrido en aquella época.

Se ha conservado en el archivo parroquial la transcripción de una Bula otorgada por Urbano VIII a los cofrades de Nuestra Señora del Castillo concediéndoles indulgencia plenaria en las festividades de la Virgen.

Entre los muchos devotos que han orado ante esta imagen figura San Juan de Ávila, que aquí confesó y predicó a un numeroso auditorio durante una de sus giras apostólicas por tierras cordobesas. Se afirma igualmente, aunque sin base documental, que también Santa Teresa de Jesús visitó la ermita con ocasión de alguno de sus viajes fundacionales.

(Si deseas compartir alguna fotografía para su publicación en este Blog, puedes enviarla a: lagredera@gmail.com)

(Fotografía: archivo Fray Antonio M. Trujillo OFM Cap)
Altar del extinguido convento del Corpus Christi
Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real)

La primera fundación que realizaron los Capuchinos castellanos en tierras de la Mancha fue el convento del Corpus Christi de Villarrubia de los Ojos en el año 1638, por mediación de los Duques de Híjar. Comenzó a edificarse en 1644, concluyéndose a finales del mismo siglo. Durante la guerra de la independencia, los religiosos fueron temporalmente expulsados y finalmente, con las leyes de desamortización de Mendizábal, fue suprimida la comunidad y subastados el convento y sus huertos. La iglesia subsistió hasta 1936, siendo prácticamente reducida a escombros durante la guerra civil. En la década de 1950 fue reconstruida, cambiando su primer título por el de San Isidro Labrador.

Siguiendo la pauta generalizada en las iglesias de la Orden Capuchina, se dispuso un gran lienzo a modo de retablo para presidir el altar mayor. El de Villarrubia fue pintado hacia 1638 por el madrileño Francisco de Solís (1620-1684) desarrollando un tema eucarístico.

Sobre este particular escribió Don Antonio Palomino de Castro y Velasco (1653-1726) en su obra “El museo pictórico y escala óptica” (Tomo III) lo siguiente: “Siendo de edad de diez y ocho años, hizo vn Quadro para el Convento de Capuchinos de Villarrubia de los Ojos; y antes de llevársele, le pusieron en la Iglesia de los Capuchinos de la Paciencia de esta Corte, en función, que concurrían sus Magestades; y habiéndolo visto el Señor Felipe Quarto, e informado de las circunstancias del Autor, mandó su Magestad, que lo firmasse, y pusiesse la edad, y así lo executó”.

En las contestaciones al interrogatorio del Cardenal Lorenzana es calificada como “obra de las más cabales en su clase”.

Las presentes fotografías, obtenidas por el Beato Fr. Andrés de Palazuelo (Capuchino) en el año 1924 son, con toda probabilidad, el único testimonio gráfico conservado sobre esta obra pictórica. Según lo que en ellas se puede adivinar, en la parte superior se representó a Cristo glorioso rodeado de los bienaventurados y en la inferior, el Santísimo Sacramento en una custodia, adorado por distintos personajes. Podemos apreciar también el aspecto que ofrecía por aquellas fechas el altar mayor de la iglesia conventual. A pesar de los cambios que cabría esperar se produjesen durante los noventa años transcurridos desde la supresión de la comunidad, aún resplandecía la impronta austera pero devota de las iglesias capuchinas.

(Si deseas compartir alguna fotografía para su publicación en este Blog, puedes enviarla a: lagredera@gmail.com)


(Fotografías: archivo provincial OFM Cap de España)
Cristo de la Misericordia
Patrón de Miguelturra (Ciudad Real)

En un documento del año 1720 ya se hace mención de una imagen de Cristo pintada en una pared de la sala del ayuntamiento, frente a la escalera de acceso. Décadas después, entre el 31 de diciembre de 1764 y el 1 de enero de 1768, se producen sobre dicha pintura y en presencia de numerosos testigos, una serie de cinco sudoraciones. En una de ellas estuvo presente el juez eclesiástico de Ciudad Real con su audiencia. Este fenómeno tuvo mucha resonancia y pronto comenzaron a afluir devotos de toda la provincia.

Se escogieron unos terrenos de huerta para edificar una ermita dedicada al culto de dicha imagen. El edificio comenzó a construirse en 1772 y fue proyectado por Antonio Berete, discípulo de Ventura Rodríguez. Es de planta circular y estilo neoclásico, cubierta con una audaz cúpula de más de cincuenta metros de altura.

A primeros de abril del año 1815 la imagen fue cortada de la pared del ayuntamiento y trasladada solemnemente al retablo del altar mayor de la nueva ermita. Posteriormente, el edificio acusó problemas estructurales y fue necesario clausurar el templo y proceder a la demolición y reconstrucción de la cúpula. La ermita fue de nuevo bendecida por el futuro mártir y beato Monseñor Narciso Estenaga, obispo prior  de Ciudad Real, el 13 de mayo de 1931. Aún permanece inacabada en su exterior, y es conocida como “La torre gorda”. La pintura del Cristo fue destruida en 1936, conservándose aún el trozo del muro que la sustentó, oculto tras el retablo.

En la presente fotografía de principios de la década de 1930, podemos ver el aspecto que presentaba el retablo y altar mayor de la ermita que, salvo algunas modificaciones realizadas en época moderna, es sustancialmente el mismo que luce en la actualidad.

(Si deseas compartir alguna fotografía para su publicación en este Blog, puedes enviarla a: lagredera@gmail.com)


(Fotografía: sacristía de la ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia)
Nuestra Señora de Consolación "de Aberturas" 
Patrona de Valdepeñas (Ciudad Real)

Su denominación más antigua fue “Nuestra Señora de Aberturas”, haciendo referencia al nombre de un despoblado medieval del cual quedó únicamente la iglesia de Santa María. Las tierras de su término fueron repartidas para su aprovechamiento por las poblaciones de Valdepeñas, Moral de Calatrava, Manzanares y Membrilla, que concurrían al santuario en diferentes fechas para celebrar sus respectivas funciones y romerías, siendo esto motivo de discordias y pleitos entre las villas. Ya en 1501, una ejecutoria de la audiencia de Ciudad Real reconoce la jurisdicción de Aberturas a la villa de Valdepeñas, en pleito con la de Manzanares. En 1549 se obtuvo idéntico fallo contra la de Moral. Finalmente, en 1703 el Ejido de Aberturas pasa a ser propiedad definitiva de Valdepeñas y el 2 de septiembre de 1719 se funda una nueva Cofradía en sustitución de la antigua. La Virgen, reconocida ya como Patrona, era trasladada a Valdepeñas todos los años para su fiesta principal del 8 de septiembre y también con ocasión de calamidades públicas. Todo parece indicar que el título de “Consolación” comenzó a usarse durante el siglo XVI, hasta llegar a sustituir a su primera advocación.

El 31 de mayo de 1808, ante la inminente llegada del ejército francés y por temor a una posible profanación, la imagen fue trasladada definitivamente a Valdepeñas y depositada en la iglesia mayor de Nuestra Señora de la Asunción.

En mayo de 1811 mientras permanecía acuartelada en el santuario una guarnición del ejército francés, una mujer conocida por "la fraila", en venganza por la muerte de su hijo a manos de los invasores, se inmoló haciendo volar una importante carga de pólvora en el interior del templo produciendo la muerte a un centenar de soldados. Como consecuencia de este hecho, el edificio quedó en ruinas y fueron infructuosos los intentos posteriores para su reconstrucción.

La sagrada efigie fue profanada en el verano de 1936 sufriendo importantes daños. Terminada la guerra, se restauró en los talleres de escultura de José Tena en Valencia.

En la presente litografía de mediados del siglo XIX, se presenta la imagen dispuesta en sus andas procesionales de plata provistas de dosel, que estuvieron en uso hasta 1910. Como puede apreciarse, su iconografía no ha variado apenas desde aquella época. Al pie de la lámina puede leerse la siguiente leyenda:

“IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN, PATRONA DE VALDEPEÑAS, EN LA MANCHA. LOS COFRADES LA DEDICAN AL SUMO PONTÍFICE PIO IX QUIEN POR RESCRIPTO SANTÍSIMO BENIGNAMENTE LA ACEPTA, Y CONCEDE INDULGENCIAS A LOS QUE OREN ANTE EL ORIGINAL”.

(Si deseas compartir alguna fotografía para su publicación en este Blog, puedes enviarla a: lagredera@gmail.com)

 
(Litografía: colección particular)